Lavarse las manos es muy importante, no es solo una frase, la higiene es salud!

En 1847 el Obstetra húngaro Ignaz Philipp Semmelweis, descubrió y comprobó que algo tan simple como lavarse las manos entre pacientes y actividades, salvaba vidas al reducir notoriamente la mortalidad materna por infecciones puerperales.

En mpráctica como gineco-obstetra, escucho con cierta frecuencia, como algunos colegas le han dicho a las mujeres gestantes que se deshagan del miembro peludo de la familia (uno o varios); tal recomendación denota desconocimiento del ciclo vital de una de las zoonosis más importantes: la toxoplasmosis. También hay quienes no compartiendo la idea de convivir con animales domésticos, hacen comentarios sin fundamento científico a los que se “tragan entero”. Es un tema delicado, pues estas recomendaciones contribuyen al abandono y maltrato de esos hermosos e indefensos hijos peludos, que tanto alegran las vidas de los que hemos decidido o nos hemos atrevido a experimentar esa etapa superior de la existencia: abrirse al amor incondicional de un animal de compañía.

En palabras simples, es muy difícil que la toxoplasmosis la adquiera a través de su gato doméstico - el perro y otras especies no tienen nada que ver en el ciclo -, y para ello, deben reunirse algunas condiciones.

Cuando el gato entra en contacto con el toxoplasma, 3 a 10 días después empieza a excretar los quistes en las heces, esto dura 20 días y no vuelve a repetirse pues el gato, los demás animales y los humanos, adquirimos inmunidad después de la infección, es decir quedamos “vacunados”, y si no tenemos una condición que comprometa nuestras defensas, nunca más habremos de preocuparnos por el toxoplasma.

Esta enfermedad no se contagia por la saliva, ni por el pelo, ni por acariciar a su gato, solo se contagia por las heces de un gato infectado, y estas se vuelven contaminantes después de 24 a 72 horas de salir de su huésped. En nuestros hogares, si somos cuidadores responsables, pasan muy pocas horas o minutos para q recojamos los desechos de la caja de arena sanitaria, lo empaquemos y llevemos para la basura, es decir, no nos expusimos. El contagio debe ser por contacto orofecal, o sea que las heces del gato portador y con los quistes ya activados, deben llegar a nuestra boca para infectarnos y dudo mucho que esa sea la vía de contagio habitual. Entonces, como nos contagiamos? Sencillo, en el campo es común que los gatos entierren sus heces en la tierra de los cultivos, cuando hay huevos de toxoplasma, estos se mezclan con la tierra y así, con adecuadas condiciones de humedad pueden durar meses en “suspensión”, esperando entrar a un organismo apto para reanudar su ciclo de vida. Por lo tanto, el toxoplasma nos puede llegar de las verduras y frutas, que para ser descontaminadas deben lavarse con ácido acético diluído (vinagre). La otra fuente de contagio (y tal vez la principal) son las carnes, pues los animales se contagian de lo que cazan (que a su vez puede ser portador de los quistes) y/o consumen en la tierra, y los quistes quedan guardados en sus músculos y vísceras, así, cuando la carne es ingerida sin adecuada cocción (los quistes solo se destruyen por encima de los 45° C), el proceso se activa y sigue el ciclo en nuestro cuerpo. Por lo tanto, como precaución, incluso las carnes crudas deben manejarse con guantes, al igual que la jardinería y todo lo que implique la manipulación de tierra, por lo que es vital el lavado de las manos, sobretodo a la hora de ingerir alimentos o llevar las manos a la boca, pero esto ya debe ser una costumbre, pues el toxoplasma no es la única amenaza que se esconde en nuestras manos, o debajo de las uñas.

Para saber si está o estuvo contagiado, puede pedir en su EPS un examen de IgG para Toxoplasma, (a todas las embarazadas se les hace de rutina), si esta es positiva indica que usted ya estuvo en contacto con el microorganismo, y para definir si es reciente, actual o antigua le hacen IgM para Toxoplasma. En general, la infección nos pasa sin que nos demos cuenta, tal vez unos síntomas generales y se acabó, quedamos vacunados.

La verdadera importancia del toxoplasma, radica en que su contagio no se dé durante la gestación, por los múltiples riesgos que puede tener sobre el feto, más aun si la enfermedad activa ocurre durante el primer trimestre (etapa de formación). Sin embargo, si la infección se detecta en las primeras 5 semanas de adquirida, el tratamiento es exitoso por lo general. Una persona cuya IgG para Toxoplasma sea negativa (no ha tenido contacto con el toxoplasma), refleja que es una persona que ha sabido llevar normas de higiene y de prevención adecuadas. Si la IgG es positiva pero la IgM es negativa, la infección es antigua y no tiene por qué preocuparse, y si es una gestante, su bebé no corre riesgo de adquirir la enfermedad mientras esté dentro del útero. Irónicamente, las pacientes que conozco positivas para infección reciente o antigua por toxoplasma, no conviven con animales en casa y los gatos “ni pintados”, y por el contrario, muchas de las negativas para la infección, tienen desde un animal de compañía hasta “casi un zoológico”, en sus hogares.

En resumen y para dejarlo bien claro: la culpa no es del gato, es de nuestra falta de precaución y de uso de las normas más elementales de higiene.

LAURA PATRICIA VALENCIA SALDARRIAGA

Médico Gineco-Obstetra, C.E.S. - U.P.B.

Activista y defensor animal.

Material de Información:

Artículo de cortesía de Fofuras Felinas